domingo, 12 de diciembre de 2010

Un poco de historia, a horas de rendir atletismo

Jesse Owens: el éxito superó al racismo
Jesse Owens, nacido en Alabama pero criado en Ohio, EE.UU., comenzó su carrera dentro del atletismo en 1928. Representando a la East Technical High School, Owens bajó la marca intercolegial de salto en alto e igualó la de 100 yardas (con 9.4 segundos) en 1933.
En 1935 Owens pasa al primer plano del atletismo internacional al obtener cuatro récords mundiales en cuarenta y cinco minutos: iguala el de las 100 yardas (91 metros) y rompe las marcas en salto en largo (ocho metros trece centímetros), 220 yardas llanas (201 metros) y 220 yardas con vallas.
Pero la gloria llegó en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 donde ganó cuatro medallas de oro (100 y 200 metros lisos, salto en largo y como participante del equipo ganador en la carrera de relevos 4x100 metros. Dicha marca se mantuvo como récord mundial hasta Los Ángeles 1984, cuando Carl Lewis lo igualó.
Toda una proeza por el contexto político que rodeaba a estos juegos. El nazismo promovía el concepto de la superioridad de la raza blanca y mostraba a los de origen africano como inferiores. Nada de esto sucedió y Owens se llevó toda la gloria.
Quizás la medalla más recordada por el “Antílope de Ébano”, como se lo bautizó, fue la obtenida en salto en largo, por los consejos recibidos por su rival alemán, Luz Long, que ante los dos primeros intentos fallidos del atleta “afro”, decidió aconsejarle como saltar y fue así que ganó el oro.
La ciudad de Tucson, Arizona, lo vio morir en 1980, víctima del cáncer de pulmón. 

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